Vivienda unifamiliar

La vivienda unifamiliar se proyecta a partir de un análisis de la parcela, su orientación y la relación con el entorno, buscando optimizar el aprovechamiento de la luz natural y la calidad de los espacios exteriores. Implantada en el límite norte de una parcela de 200 m², la edificación libera la zona sur para el jardín, minimizando las sombras y favoreciendo su uso durante todo el año. Su posición definitiva viene condicionada, además, por la normativa urbanística municipal.

La composición volumétrica se resuelve mediante tres cubiertas inclinadas a distintas alturas, generando una diferenciación entre las áreas de día y de noche. La vivienda combina una construcción tradicional, con cubierta de teja cerámica, fachadas de ladrillo y una estructura mixta de hormigón y madera, ofreciendo una imagen integrada y atemporal.

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