La intervención parte de la rehabilitación del caserío tradicional vasco Nafarrola y de su ampliación para convertirlo en un hotel rural, estableciendo un diálogo entre la arquitectura original y la nueva edificación. El proyecto diferencia claramente ambas actuaciones, conservando en el edificio existente los materiales y sistemas constructivos tradicionales, como los muros de piedra, la estructura de madera de roble y la cubierta de teja cerámica.
La ampliación adopta un lenguaje contemporáneo mediante una fachada revestida con paneles de madera, respetando la volumetría del caserío para integrarse con naturalidad en el conjunto. La mejora energética se resuelve mediante el aislamiento interior de los muros originales, preservando su imagen exterior, junto con la incorporación de sistemas de aerotermia y energía solar para reducir el consumo energético del edificio.